No, el bilingüismo es el único enemigo a batir. Ahí les duele. Temen que la gente hable en la lengua que más le apetezca. Saben que así no podrán mantener sus chiringuitos. Hay que evitarlo. ¿Cómo? Pues vendiendo la moto de que los que defienden el bilingüismo atacan al catalán.
Evitan sin embargo mencionar que el único falso bilingüismo es el que aplican el Govern de Baleares y los organismos oficiales que en sus comunicados, redes sociales y notas de prensa ignoran el castellano de una manera totalmente autoritaria.
Tampoco dicen que para defender el catalán lo único que se les ocurre es imponerlo a la fuerza a base de leyes discriminatorias y dinero.
Y por supuesto, también callan que con sus medidas sectarias saben que nunca podrán eliminar el castellano, que tiene sus propios mecanismos de defensa, pero la que corre más peligro es la lengua balear, ignorada oficialmente, desprotegida y relegada, esta vez sí, al ámbito familiar y folclórico, al más puro estilo de la dictadura.
¿Cuál es el problema? Que a pesar de todas esas medidas la lengua más usada en Baleares, igual que en Cataluña, Valencia y demás territorios de los supuestos països catalans es el castellano. Entiendo que eso sea frustrante y produzca miedo, pero la realidad es tozuda y la gente seguirá hablando en la lengua que les resulte más útil, por mucha ley discriminatoria que intenten aplicar.
Quizás algún día entiendan que, por más que se obcequen, el bilingüismo no es el problema, es la solución. Bilingüismo es compartir culturas, es amplitud de miras, es engrandecer horizontes. Intentar presentar el bilingüismo como un problema retrata el talante cultural de esa gente que sólo se sentirá a gusto en un país pequeño y limitado.
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