sábado, 30 de octubre de 2021

El catalán, susto o muerte

Estos días se ha hablado mucho de la anulación del decreto de 8/2018 que regulaba el nivel de catalán que debían acreditar los profesionales de la sanidad en Baleares, resumiendo, tenían que acreditar un nivel B1 y había dos años para ello, de lo contrario no promocionan ni pueden acceder a los beneficios de la carrera profesional.

No es que el B1 sea un nivel muy alto, no es que dos años sea un plazo reducido para conseguirlo, pero muchos profesionales se han sentido incomodados por esa exigencia, por esa “espada de Damocles” pendiendo sobre sus cabezas. Un profesional de la sanidad tiene que estar actualizando constantemente sus conocimientos y la salud de los pacientes depende de ello. Añadir a eso unos requisitos impuestos no siempre se recibe de buen grado y más en el ambiente de crispación que ha creado el “Govern” de Baleares con su política lingüística empeñada en la imposición del catalán.

Bueno, el decreto se ha anulado ¿en qué situación están las exigencias lingüísticas ahora? Pues los trabajadores de la sanidad pública pasan a ser regulados por la Ley 4/2016 de la Función Pública en Baleares. Según ella se exige un nivel de catalán B2 o C1, dependiendo de la categoría, como requisito para acceder al puesto. Es decir, mayor nivel y sin periodo de latencia para conseguirlo. O lo acreditas de entrada o no accedes a la plaza, aunque seas premio Nobel de medicina.

A mí todo esto me recuerda a lo de susto o muerte.


- ¿Qué prefieres, susto o muerte?

- Susto.

- ¡Uuuuuhhhhhhh!

- ¡Ay! ¡Que susto!

- ¡Ah! Haber pedido muerte.


- ¿Qué prefieres, decreto del catalán en la sanidad o ley de la función pública?

- ¿Decreto? Uy no, vaya susto.

- ¡Ah! Haber pedido ley de función pública.

Efectivamente, si el decreto es un susto y la ley es la muerte alguno pensará “pues los sanitarios han hecho un pan como unas tortas. Han salido de Guatemala para ir a Guatepeor”. Desde una posición simplista eso es totalmente cierto, pero haber aceptado el decreto significaría aceptar la instauración oficial de un chantaje. “¡Eh! Tranquilito y no protestes con el B1 porque como te pongas tonto te aplico el B2 o el C1, que si no quieres taza te voy a dar taza y media. Tú verás”.

Evidentemente a nadie nos gusta que nos chantajeen y en algún momento hay que decir ¡basta!. A pesar de que eso signifique asumir una situación más incómoda. Aunque pensémoslo bien. La situación verdaderamente incómoda la tiene ahora el “Govern” de Baleares.

Hace poco vimos como el IB-Salut estaba buscando médicos con anuncios en castellano en Twitter. Lo inusual de la técnica nos revela la necesidad real que subyace en el fondo del mensaje. Necesitamos médicos y ya no sabemos cómo conseguirlos. Solución, hacemos un anuncio atrayente. Ven a Baleares, te necesitamos, esto es muy bonito, se vive muy bien y te recibiremos con los brazos abiertos.

Además, se da el caso paradójico que el mensaje está redactado en castellano, cosa que sorprende porque todos los mensajes institucionales que se transmiten a través de medios de comunicación y redes sociales se hacen exclusivamente en catalán. Por ejemplo, durante la pandemia en todos los mensajes, anuncios, comunicados, consejos, avisos… que se han hecho en estos medios se ha utilizado exclusivamente el catalán. En Estados Unidos, los avisos de los huracanes, por ejemplo, los hacen hasta en chino y desde luego en español, porque lo importante es que en una situación de emergencia los entienda claramente todo el mundo. Lo contrario sería una actitud negligente.

Pues aquí, siendo la mayoría de la población castellano hablante, los mensajes se hacen única y exclusivamente en catalán. Así que con semejante nivel de radicalismo lingüístico es sorprendente que los mensajes de captación los hayan hecho en castellano. Una prueba más de la necesidad de personal existente, que les ha hecho obviar nada más y nada menos que el “leitmotiv” de la política lingüística balear y que en definitiva es: primero en catalán y después… no hay después. O catalán o nada.

Ahora tendrán que cambiar el mensaje de captación: Ven a Baleares, te necesitamos, esto es muy bonito, se vive muy bien si se habla catalán así que vete aprendiéndolo y te recibiremos con los brazos abiertos. Si no es así ni te molestes en venir. Antes muertos que hablar en castellano.

¿Pensáis que es una exageración? Decídselo a la clínica de Palma que sufrió el acoso por no rotular en catalán, aunque creo que eso fue una excusa y el motivo real es que su director defiendió el mallorquín

Todo eso se tendrá que explicar a los médicos que se pretenda captar, que sepan dónde se van a meter. Los que se decidan a venir, claro, porque si con el decreto nos faltaba personal, con esta ley me parece que no es que nos vayan a sobrar. Así que sí, hemos pasado de Guatemala a Guatepeor, pero más que el personal sanitario es el “Govern” el que está en un aprieto, pues es él el que tiene que garantizar que los servicios públicos de Baleares funcionen y con esta ley están abocados al colapso.

La verdad es que ellos se lo han buscado y estoy deseando ver qué se les ocurre para remediar la cagada. De momento, el otro día la Consellera de Salud declaró que el catalán no iba a ser ningún impedimento para contratar personal porque en caso de necesidad su exigencia se podía aplazar.

¡Tócate los pies! ¿Tanto follón para eso? ¿Haces una ley para luego saltártela? ¿No sería mejor hacer una ley coherente en lugar de una estupidez inviable?

Con dos dedos de frente el problema del catalán no existiría, sería algo meramente anecdótico. Aunque claro, pedir dos dedos de frente igual es mucho pedir. Pero tan difícil no ha de ser. Bastaría con admitir que estamos en una comunidad bilingüe y que nuestras dos lenguas cooficiales se han de emplear en condiciones de absoluta igualdad.

Que todos ciudadanos tienen el derecho a dirigirse a la administración en el idioma que prefiera, pero la administración tendría que dirigirse a los ciudadanos siempre en los dos idiomas por igual y que si la propia administración no respeta eso, poca legitimidad tiene para pedirlo a los demás.

Que lo ideal sería que todos los funcionarios que atienden al público fuesen bilingües, incluidos los sanitarios, pero si a duras penas se puede cubrir la plantilla con personal castellano hablante, sea español o sudamericano, dejar vacantes sin cubrir por el tema lingüístico no solo es una insensatez, es una negligencia.

En el caso de la sanidad, igual que en muchos otros sectores, lo ideal es que el catalán sea considerado como un mérito, ponderándolo de la manera que se considere oportuna, dando una ventaja considerable a los que lo tienen acreditado, pero como un mérito, nunca como un requisito. La situación actual nos demuestra lo perjudicial que eso es.

En las calles de Baleares nunca ha habido problema con la lengua que habla cada uno. Todos cambiamos de idioma en una circunstancia u otra y nunca ha pasado nada. El problema lo han generado desde el “Govern” con la imposición del catalán, el desprecio del castellano y el aliento a todos los radicales hiperventilados que han salido a la calle, haciendo gala de su complejo de inferioridad, a señalar a todos los que no hablan como ellos quieren.

Si alguien tiene problemas para hablar en castellano con su médico se debe a alguna de estas dos razones, o la inmersión lingüística le ha limitado excesivamente el vocabulario en castellano o su radicalismo le ha limitado excesivamente su inteligencia, llegando a preferir hablar en catalán y montar el follón a hablar en castellano y curarse.

Señores del “Govern” paren de una vez la crispación que están creando en una comunidad que nunca ha tenido problemas lingüísticos. La imposición no funciona. No le funcionó al franquismo para imponer el castellano y ese totalitarismo tampoco les está funcionando a ustedes a pesar de que empleen métodos más sofisticados, tengan más recursos y no paren de invertir dinero en subvenciones.

Gracias a su tozudez a la hora de aplicar la política lingüística, el catalán no para de perder hablantes. No permitan que por lo mismo la sanidad de nuestra comunidad no pare de perder personal que necesitamos.


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