Ante todo recordar dos hechos que a veces pasamos por alto. Primero que Baleares es una comunidad con dos lenguas cooficiales, catalán y castellano, y según dice su Estatuto de Autonomía en el Artículo 4: nadie podrá ser discriminado por razón del idioma y las instituciones de las Illes Balears garantizarán el uso normal y oficial de los dos idiomas, tomarán las medidas necesarias para asegurar su conocimiento y crearán las condiciones que permitan llegar a la igualdad plena de las dos lenguas en cuanto a los derechos de los ciudadanos de las Illes Balears.
Segundo, que según el Artículo 3 de la Constitución Española: El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
Así que resumiendo, en Baleares respecto a la lengua tenemos el deber de conocer el castellano y el derecho a usar cualquiera de los dos idiomas cooficiales, catalán y castellano. Conviene tener esto claro porque los que usan el idioma como arma política, los “talibanes lingüísticos”, lo ignoran por norma.
Quede claro que en esta comunidad autónoma gozamos en este aspecto de una situación verdaderamente privilegiada y que algunos de los que nos gobiernan también se empeñan en ignorar. El bilingüismo implica una riqueza cultural por partida doble. La mayoría de los ciudadanos de nuestra Comunidad maneja los dos idiomas con fluidez y sin imposiciones. Eso es lo que hay que fomentar y promover. Intentar promocionar cualquiera de ellas menospreciando e ignorando a la otra es un gran error.
De igual manera considero que es un error importante y una cerrazón de miras significativa el hecho de que cualquier persona reniegue de alguno de los idiomas y su cultura asociada. Si haces eso no estás beneficiando la causa de una lengua, estás perjudicándote a ti mismo.
Y eso es lo que está haciendo la gente con complejos que sólo contempla la posibilidad de defender el catalán atacando el castellano. Su poca confianza en lo que defienden es patética y ello les lleva ha tomar unas medidas bastante ineficaces para defender la lengua de Cataluña. Prueba de ello es que a pesar de imposiciones, inmersión lingüística, subvenciones y todas las medias tomadas por el Govern de Illes Balears para eliminar el castellano de sus comunicaciones oficiales, el catalán está perdiendo hablantes de manera significativa.
Eso evidentemente asusta a los partidos que lo emplean para hacer política porque pierden influencia. Ello nos puede explicar lo que está pasando y que en medio de esta situación surja “casualmente” un auge de crispación en la que las “agresiones lingüísticas” por parte de los sanitarios copan las primeras páginas de los periódicos… ¿alguien piensa que todo eso es de verdad casual? ¿Alguien piensa que esto no es el principio de una oleada de denuncias en todos los sectores? ¿Alguien piensa que cualquiera de nosotros no puede ser víctima de una de esas denuncias lingüísticas?
Si estás trabajando y algún cliente o usuario de tus servicios se queja del idioma que hablas o pretende imponerte el suyo, lo primero es actuar con calma y evitar discutir. Los “talibanes lingüísticos” esperan que les contestes de malas maneras y desprecies su lengua. No lo hagas, no te pongas nunca a su altura. Es lo que están esperando para hacerlo constar en su denuncia y acusarte a ti de agresión lingüística, victimizándose ellos mismos y divulgándolo en todos los medios subvencionados de comunicación que busquen un titular sensacionalista.
Una cosa os debe quedar clara, por decirlo de alguna manera en estos casos la “presunción de inocencia” desaparece para vosotros. No existe. Si alguien os habla en catalán y vosotros le decís educadamente que no le entendéis, que por favor os lo repita en castellano, nada va a impedir que él diga que le habéis gritado de malas manera “¡A mí háblame español que estamos en España! Y eso será lo que salga en todos los medios, tenedlo en cuenta. Así que, si puedes búscate un testigo, un compañero, otro cliente… cualquiera que pueda contrastar las acusaciones que te puedan hacer. Y si alguien lo graba con el móvil mucho mejor.
Otra cosa. Intentar responder a sus acusaciones también implica aceptarlas de alguna manera y ponerse a la defensiva. No tienes por qué defenderte de nada así que no necesitas justificarte. Tus derechos lingüísticos están más allá de ninguna imposición. Tenlo claro.
Por todo eso no aconsejo discutir con radicales. Su entendimiento está tan ofuscado que no van a atender a razones, así que intentar exponer las tuyas me parece una tarea inútil. Aunque si hay una opción de diálogo y decides afrontarlo, más que hacer valer tus argumentos intenta que él exponga los suyos. Pregunta y oblígale a que se posicione.
Todo depende de la situación, pero éstas pueden ser algunas ideas: ¿Sabe usted que en Baleares el catalán y el castellano tienen el mismo grado de oficialidad? ¿Si eso lo reconoce el Estatuto de Autonomía por qué no lo reconoce usted? ¿Qué problema tiene con mi idioma? ¿Por qué piensa que el que usted usa es válido y el que yo uso no? ¿La única manera que tienen de defender el catalán es atacar a los que hablamos castellano?...
En fin, son sólo ideas, dependiendo de cómo transcurra la situación vosotros mismos sabréis qué preguntar, pero lo que hay que tener en cuenta que estos “radicales lingüísticos” se suelen centrar tanto en su visión que no están acostumbrados a cuestionarla y ante un razonamiento medianamente lógico se suelen quedar sin argumentos.
Si la situación va a más, haz constar que te sientes agredido por esa presión y que vas a denunciar los hechos. Intenta conseguir datos objetivos para identificar a la persona que te presiona, incluso procura que alguien lo grabe con el móvil como decía antes, para que quede clara su actitud. Esto les puede sorprender mucho y ante el hecho de pasar de cazador a cazado normalmente recularán.
En la situación contraria, si tú eres el cliente, no me cabe en la cabeza que haya algún dependiente, camarero, recepcionista, etc., que no se esfuerce por entenderte, hables el idioma que hables, sobre todo con la coyuntura económica que estamos viviendo.
Puede que esa persona, por la razón que sea, no conozca tu idioma pero recuerda que en Baleares se tiene derecho a hablar cualquiera de las dos lenguas cooficiales, si el dependiente en cuestión lo está haciendo poco puedes hacer legalmente, aunque no sea la lengua que tú quieres.
Ahora el Govern pretende que todos los dependientes de los comercios hablen catalán. Me parece una medida absurda, además de ilegal en una comunidad oficialmente bilingüe. Pero en fin, ya sabemos que los radicales están haciendo que el Govern se meta en muchos berenjenales ridículos y éste es uno más.
En fin, en el mercado libre lo que mejor funciona es ley de oferta y demanda pura y dura. Nada de imposiciones y mucho menos lingüísticas. Si en este comercio no me gusta cómo me hablan me voy a otro. Aunque la verdad sea dicha, en los más de treinta años que llevo en Mallorca en muy raras ocasiones he percibido que el dependiente me haya intentado imponer su idioma. Hablo los dos y paso de uno a otro sin problema. Sólo me mosqueo cuando creo que existe la intención de imponer una determinada postura.
Otro caso es que seas funcionario de la administración y trabajes cara al público. Entonces debes manejar los dos idiomas y seguro que para asignarte el puesto ya te lo han exigido. Eso es normal y radica en beneficio de todos. Nada que decir en este sentido. Aunque… puede haber alguna situación en la que se de un conflicto. Según el decreto de lenguas en la administración los funcionarios se han de dirigir prioritariamente a los ciudadanos en catalán.
Si tú les hablas en castellano y ellos no cambian, házselo saber si eso te incomoda. La conversación deberá proseguir en castellano y de hecho así será. Nunca me he encontrado en ningún caso que ocurra lo contrario, aunque puestos a contemplar todas las posibilidades, en ese caso sí que se podría denunciar al funcionario que persista en hablarte en catalán aunque tú no quieras.
Pero un tema verdaderamente peliagudo es el de la falta de personal por ejemplo en el caso de los funcionarios que dependen de la Administración General del Estado, el de funcionarios de juzgados o, aunque dependen de la Comunidad, últimamente el caso del personal sanitario está en todos los periódicos.
En estos casos, aunque lo ideal sería el bilingüismo del personal, la dura realidad es que falta gente y si se exigiese el bilingüismo de manera rígida más gente faltaría aún. ¿Nos vamos a cabrear porque el médico no hable la lengua que me gusta cuando la alternativa es que no haya médico? Alguno se ve que sí. No sé vosotros, yo lo tengo claro. Un poco de sentido común por favor.
Para todos estos casos lo ideal el fomentar a posteriori el conocimiento y manejo de ambas lenguas. Pero fomentar sin imponer, que toda imposición provoca rechazo.
Y bueno, sea cual sea la situación de conflicto que se genere, lo mejor repito que es conservar la calma y evitar que el contrario pueda utilizar nuestra posible exaltación en su favor. Todos intentarán conseguirla pues eso luce muy bien en los titulares.
Lo que sí es conveniente es poner lo acontecido en conocimiento de la Dirección General de Política Lingüística del Govern de Illes Balears a través de la Oficina de Defensa dels Drets Lingüístics.
Teniendo en cuenta que el propio Govern es consciente de que su política lingüística no es ecuánime y que favorece el catalán a base de suprimir el castellano, es evidente que han establecido un procedimiento para tratar las denuncias de los castellanohablantes para que no les fastidie demasiado sus estadísticas.
Está claro que se han encontrado con más denuncias de discriminación del castellano que las que esperaban, sobre todo institucionalmente.
Este hecho nos puede proporcionar una idea de cuál será el resultado de tu denuncia. Nulo. ¿Por qué lo digo? Pues porque si es el Govern el que pone los medios para discriminar una de las lenguas cooficiales difícilmente va a fallar en tu favor si protestas por el maltrato de esa lengua. A partir de la Ley de Normalización Lingüística hay todo un aparataje legal para respaldar esa discriminación. Así que el resultado va a ser “no a lugar la denuncia porque se ha actuado conforme a las leyes de Baleares”.
Eso es lo que me contestaron a mí cuando denuncié que todos los anuncios y comunicados del Govern con información sobre la pandemia, en medios de comunicación y redes sociales estaban sólo en catalán, lo que además de ser una discriminación hacia el castellano y todos sus hablantes, me parecía una actitud totalmente negligente. ¿Os imagináis qué pasaría si fuese al revés? Si la administración de Baleares ignorase el catalán… no os lo imaginéis, es una situación totalmente imposible. Ahora bien, se discrimina a la lengua cooficial más hablada en Baleares y no pasa nada.
Entonces ¿ese Govern que actúa de manera discriminatoria, que sólo se comunica en catalán en sus comunicados, tiene alguna fuerza moral para condenarte a ti por agresiones lingüísticas contra la lengua que ellos favorecen? No, ninguna. Que se apliquen ellos la ley y que luego te la apliquen a ti. En definitiva, me temo que esa “oficina” y la propia “dirección general” son esencialmente poco más que un pozo presupuestario convenientemente regado al amparo de intereses políticos.
¿Tiene esto alguna solución? Pues evidentemente sí y a mi juicio pasaría porque el Govern asumiese el bilingüismo declarado en nuestro Estatuto de Autonomía y diese ejemplo emitiendo todos sus comunicados en los dos idiomas dejando de discriminar al castellano.
También, y no menos importante, sería que el que las falsas denuncias de agresiones lingüísticas no quedasen impunes. Que se exigiesen responsabilidades a los autores de estas denuncias falsas y a los medios de comunicación y organizaciones (chiringuitos lingüísticos) que las utilizan negligentemente para fomentar la crispación.
Como esto me da la sensación de que no va a pasar, creo que solución sólo queda una. Votar. Y hacerlo teniendo los intereses lingüísticos de todos los ciudadanos de Baleares, no sólo de la minoría más reivindicativa. Votar teniendo en cuenta que además de que nuestra cabeza y nuestro corazón sean de izquierdas o de derechas, la realidad lingüística está creando una realidad nueva que exige una atención primordial.
Desde 1983 los partidos constitucionalistas de nuestra comunidad han caído en una trampa lingüística disfrazada de recuperación cultural. La cultura es muy importante, pero cambia su significado cuando se mezcla con la política. Hay que separarlas y mientras tanto… paciencia y mucho sentido del humor. La situación, si no fuese tan triste, sería muy cómica.
En la próxima publicación os daré unos consejillos prácticos para poner vuestras propias denuncias ante la Oficina de Defensa dels Drets Lingüístics. A ver si se dan cuenta de lo hartos que estamos.





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