lunes, 13 de septiembre de 2021

La Ley de “discriminación” Lingüística de Baleares

Desde mi perspectiva de observador sorprendido, pero lego en materia jurídica, hay leyes que me llaman mucho la atención. Leyes que se promulgan para reparar alguna injusticia, pero que acaban creando más agravios que los que pretendían solucionar.

No pretendo hablar de la “Ley de la Memoria Histórica”, pero no puedo resistirme a mencionar que la que tuvieron que cambiar el nombre porque la historia es tozuda y queda patente que antes, durante y después de la Guerra Civil ambos bandos cometieron barbaridades. Y como lo que se pretendía era reparar los crímenes del franquismo la tuvieron que renombrar  como “Ley de la Memoria Democrática”, porque lo que interesaba era airear los crímenes del fascismo, pero claro… el comunismo muy democrático tampoco es y en el bando republicano también hubo bastantes cosillas. Incluso las hubo antes de la guerra, cuando la República fue proclamada después de unas elecciones… municipales, que curiosamente no ganaron, pero bueno, eso son otras historias.

Lo mismo pasó en 2020 cuando la “Ley contra la violencia de género” pasó a ser la “Ley para erradicar la violencia machista”. Tal parece que de la primera denominación podría colegirse que también hay mujeres que podrían ser violentas con sus parejas y eso sería desviar la atención del tema. Mejor cambiarle el nombre y añadir unos matices que dejen bien clara su intencionalidad. Se suprime la presunción de inocencia para los varones y se aplican sanciones distintas para un delito según el sexo del delincuente. Sanciones más graves para los hombres, por serlo, a ver si alguien se va a despistar.

Pues muy bien, ya está, “nikelao”, ha quedado una ley preciosa. Con el hecho de que también sea anticonstitucional no nos vamos a poner ahora demasiado tikismikis ¿verdad?

Y creo que resulta obvio decirlo, pero abomino la violencia. Como persona me siento avergonzado de muchas cosas que ambos bandos hicieron en el marco de nuestra guerra civil, igual que me avergüenzo de los agresores que atacan, humillan, vejan o asesinan a sus parejas y reclamo que sobre ellos caiga todo el peso de la Ley. Lo que creo es que hacerlo mediante una ley anticonstitucional no sólo es contraproducente, además deja en entredicho la “causa justa” que pretendes defender.

Vaya, menos mal que he dicho que no iba a hablar de ellas ¿no? Vale, tienes razón, voy al lío y me meto con la Ley de Normalización Lingüística de Baleares, que es de lo que quería hablar.

En este sentido lo primero que me gustaría proponer es un cambio de nombre a la ley. Se trataría, al igual que en los dos ejemplos anteriormente citados, de conseguir un nombre que se adaptase mejor al propósito de la ley y dejase claro sus objetivos sin que quepa la menor duda. Lo que propongo entonces es que el nombre sea Ley de Discriminación Lingüística. Es mejor dejarse de eufemismos y llamar a las cosas por su nombre.

El pasado 29 de abril la Ley de Normalización Lingüística, la seguiré llamando así hasta que los políticos me hagan caso, cumplió treinta y cinco años. No lo comenté ese día. Probablemente se me pasó por alto porque para mí no es una fecha para celebrar, que no celebro discriminaciones, vaya.

Y sí, es una ley discriminatoria. Para decir eso me baso en que si le das la vuelta, donde dice catalán pones castellano y al revés, la susodicha ley se vuelve inadmisible. Pues bien, si es inadmisible de una manera también lo es de la otra. Y en una sociedad que se dice bilingüe la normalidad no se consigue imponiendo una lengua sobre la otra.

Y hablando de normalidad vemos que éste es un concepto que también tergiversa esta ley.

Normalidad debería referirse a lo que es normal, habitual para la gente. Así en Mallorca es normal que la gente hable mallorquín o castellano, sobre todo en 1986, antes de tanta imposición.

Pero esta ley lo que hace es establecer una norma, una reglamentación, que dice el lenguaje oficial de la administración, la educación, etc., es el catalán. Es decir que no es que sea algo normal, sino sujeto a una norma, a una reglamentación. Ese matiz es el verdadero quid de la cuestión. 



Sirva como ejemplo en hecho de que el conseller de Cultura, Francesc Gilet (AP-PDP-UL) pronunció entonces en mallorquín puro y duro el alegato de defensa de la ley en el Parlamet. Así por ejemplo hablaba de “sa nostra llengo” mientras que en el video conmemorativo hablan claramente de “la nostra llengua”. Llamadme tikismikis, pero son matices que me llaman la atención. Podéis ver los detalles en el vídeo de autobombo que hizo en 2016 el Govern para celebrar el 30 aniversario de dicha ley.

Por cierto, también me llaman la atención la atención algunas afirmaciones, un tanto tergiversadas que hacen en el vídeo, como que el catalán es la lengua propia de Baleares desde la conquista de Jaime I. O como que desde el siglo XVIII el catalán quedó oficialmente relegado en Baleares y sólo se conservó en el ámbito familiar. Sí, has leído bien, el catalán se conservó en Baleares en el ámbito familiar. Haría hasta gracia si no nos acordásemos de aquello que dijo Goebbels de que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad.

Al final tendremos que ser los abuelos los que nos ocupemos de velar por lo que de verdad se habla en Baleares.

“A más a más”, la hemeroteca es extensa, el otro día estaba viendo en la tele el documental “Illes en transició” de IB3 y hubo otros fragmentos que me llamaron la atención. Os pongo dos.

En el primero, el vicepresidente del Govern de entonces, Joan Huguet (AP-PDP-UL), se lamenta ahora de no haber tenido en cuenta en la norma, es decir en la ley, lo que entonces era normal en Baleares, o sea las formas propias de hablar de las islas. Un poco tarde ahora señor Huguet.

De una manera u otra, siempre he pensado que en 1986 los políticos que aprobaron esa ley fueron muy ingenuos y no eran conscientes del arma de opresión en la que se podría convertir la norma que estaban poniendo en marcha. Escuchad lo que dice al respecto Jeroni Saiz (AP-PDP-UL), entonces conseller de Obras Públicas y Ordenación del Territorio.

Y quien dice ley de normalización, dice decreto de mínimos en educación… en fin no quiero ser pesado, pero creo que el PP promovió una legislación en Baleares para fomentar el uso del catalán sin tener en cuenta que esa legislación en un momento se podría usar para atacar al castellano. No sé si en el fondo tenían interés en que eso pasase o es que no llegaron a pensar en que eso podría pasar alguna vez. Tampoco sé qué me preocupa más, pero el caso es que ahora nos gobiernan unos políticos que odian el bilingüismo y estoy convencido que lo odian porque lo temen. Porque padecen un complejo de inferioridad patológico y piensan que el catalán nunca progresará si no se limita el castellano.



Es triste que nos gobierne alguien que no se de cuenta que el bilingüismo es cultura. Es triste que nos gobierne alguien que tiene tan poca confianza en la lengua que dicen amar. Pero lo que me parece más triste es que la gente les siga votando.

Es curioso que los que más se quejan del maltrato lingüístico que han sufrido sean los que más perpetran ese maltrato, pero al revés.

En fin, no os doy más la vara. Echad un vistazo a los vídeos y no os enfadéis demasiado.


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