Según publica Última Hora, la secretaria autonómica de Universidad y Política Lingüística, Agustina Vilaret, está indignada con los casos de discriminación que se están viviendo en las islas. Dice que es algo que no se puede banalizar y que un solo caso sería inaceptable y tiene razón, pero curiosamente no se refiere al Govern o a la administración de Baleares en general, que desde los medios de comunicación, prensa, radio, televisión, redes sociales… sólo hablan en catalán, ignorando siempre la otra lengua cooficial, el castellano.
No, la señora Vilaret se refiere en concreto a dos profesionales sanitarios extranjeros que han cometido la terrible falta de trabajar aquí conociendo sólo una de las dos lenguas cooficiales, la más hablada por cierto en las islas y eso es lo que les duele. Pobres, aún no se han dado cuenta que contra el pragmatismo de los idiomas las imposiciones tienen un efecto contrario.
En su complejo de inferioridad y para explotar el victimismo no se sonrojan al tergiversar la realidad. Afirman por ejemplo: “La semana pasada, una enfermera del centro de salud de Campos dijo a un paciente que «va a necesitar usted que alguien le traduzca», según el relato del afectado”. Cuando lo que el afectado afirma es que él se negó a hablar en castellano a pesar de los esfuerzos del médico y la enfermera por entenderle y lo que la enfermera le dijo es que si él se seguía negando a hablar en castellano iban a necesitar un traductor. A mi juicio bastante paciencia tuvieron con una persona tan cerrada y bastante hicieron con curarle la herida a pesar de su actitud negativa. En este caso la agresión lingüística fue por parte del paciente hacia los sanitarios, pero no, eso no lo admitirán.
En este caso es el propio IB-Salut el que tenía que haber tomado la iniciativa de defender a sus profesionales, que cada vez tienen que sufrir con más frecuencia los ataque de los talibanes lingüísticos, pero eso aquí, con los políticos que nos “gobiernan”, hubiese sido mucho pedir. Mucho mejor agachar las orejas y dejar que sean los profesionales los que aguanten el chaparrón.
“Otro caso reciente ocurrió en centro de salud de Son Pisà, cuando una médico «se negó a entender» a una mujer de 79 años que le habló en catalán”, afirman. Nueva tergiversación. Lo que dijo la doctora es que no la podía atender en catalán porque no lo habla, no se negó a entenderla, pero la respondería en castellano. ¡Terrible!
Es curioso ¿verdad? ¿Tan poca confianza tienen en el idioma que defienden que sólo se les ocurre atacar el castellano incluso mintiendo? La verdad es que si tienen que recurrir a eso están dejando bastante mal la que pretenden que sea lengua propia de Baleares.
Para defender el catalán es necesario amarlo bastante más de lo que odian al castellano.
Es necesario luchar contra la discriminación lingüística de manera democrática e igualitaria. Denunciar a un trabajador que no habla catalán pero justificar que la administración no hable castellano les deja a ellos mismos sin argumentos.
Es muchísimo más grave la discriminación institucional que la que pueda cometer un particular.
Es necesario entender que el bilingüismo es una gran ventaja, no un enemigo.
La gente no va a hablar catalán por mucho que se le imponga y se discrimine al castellano. Lo mismo, pero al revés, pasó con el franquismo y no funcionó. Por si no se han dado cuenta están cometiendo sus mismos errores. Los de entonces eran fascistas ¿los de ahora qué son?


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