martes, 21 de septiembre de 2021

Cómo presentar una queja a la Oficina de Defensa dels Drets Lingüístics

En mi última entrada os hablaba de las agresiones de los talibanes lingüísticos y os comentada que en la próxima os daría algunos consejos prácticos por si queríais presentar telemáticamente una queja en la Oficina de Defensa dels Drets Lingüístics.

También os advertía que no debéis tener demasiadas esperanzas en el resultado de esa denuncia, pues siendo la Oficina un instrumento de la Direcció General de Política Lingüística para proteger los derechos de los catalanohablantes, aunque eso no lo admitan, ya os podéis imaginar que si os quejáis de una discriminación del castellano os van a hacer poco caso. Hay todo un aparataje legal con el objetivo de discriminarlo, así que la situación de la que te quejas probablemente esté amparada por la ley autonómica, sobre todo por la madre de todas las leyes discriminatorias, la Ley de Normalización Lingüística. Otro día tendremos que hablar de cómo cambiar eso.

Mientras tanto ¿de qué nos podemos quejar a esta oficina? Los castellanohablantes tenemos interiorizado y normalizado el hecho de que la administración se comunique en catalán e ignore el castellano. Atendemos al mensaje, nos olvidamos de la forma y no nos extrañamos. Por eso no nos quejamos, pero motivos no nos faltan. Os invito a contemplar todo con una mirada crítica, así caeréis en la cuenta de que sólo están en catalán…

- Los anuncios y cuñas publicitarias del Govern.

- Las web de muchos ayuntamientos.

- Los programas de actividades y fiestas que organizan el Govern, consells, ayuntamientos, asociaciones vecinales…

- Los carteles y directorios de edificios de la administración, incluso colegios.

- La correspondencia oficial que nos dirijan, incluyendo la documentación que nos puedan remitir.

- La señalización vial, incluso la toponimia.

Y bueno, muchas cosas más. Resumiendo y por no ser pesado, me molesta que todo lo que pago con mis impuestos ignore mi lengua, porque como mallorquín castellanohablante nadie me puede negar mi derecho a hablar mi lengua en mi tierra y eso es muy grave, sobre todo si es la propia administración la que lo hace.

Y hablando de ser mallorquín, también me he quejado del cambio que ha hecho en concreto el Ayuntamiento de Palma sustituyendo los nombres tradicionales en mallorquín de algunas calles por los nombres con  ortografía catalana. 


- carrer de s'aigo dolça …………….. carrer de l'aigua dolça

- carrer de s'Aranjassa ……………… carrer de l'Aranjassa

- passeig des Born ……………………. passeig del Born

- carrer de la Costa de sa pols .…. carrer de la Costa de la pols

- carrer d'en Morey …………………... carrer d'en Morei

- carrer del Puig de sa Talaia …….. carrer del Puig de la Talaia

- carrer de ses Salines ………………. carrer de les Salines

 

Y bueno, alguna más. Eso a mi juicio atenta contra lo que dice el mismo estatuto de autonomía respecto a proteger las modalidades lingüísticas propias de las islas.

Evidentemente tampoco me hicieron mucho caso. Bueno, ningún caso. Para ellos defender el mallorquín es de incultos “gonellas”. Esta postura es muy peligrosa y totalmente incompatible con lo que ellos presumen de proteger la cultura de Baleares. El castellano no se lo van a cargar pero el mallorquín… No hay peor cuña que la de la propia madera. Me sorprende mucho que los “intelectuales” de las islas no se den cuenta de ello.

Bueno, motivos de queja en el ambiente crispado que vivimos puede haber muchos. Vosotros decidiréis si merece la pena elevar una denuncia. Si decidís que sí, el procedimiento para hacerlo telemáticamente es éste.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Consejos de actuación frente a talibanes lingüísticos

Ante todo recordar dos hechos que a veces pasamos por alto. Primero que Baleares es una comunidad con dos lenguas cooficiales, catalán y castellano, y según dice su Estatuto de Autonomía en el Artículo 4: nadie podrá ser discriminado por razón del idioma y las instituciones de las Illes Balears garantizarán el uso normal y oficial de los dos idiomas, tomarán las medidas necesarias para asegurar su conocimiento y crearán las condiciones que permitan llegar a la igualdad plena de las dos lenguas en cuanto a los derechos de los ciudadanos de las Illes Balears.

Segundo, que según el Artículo 3 de la Constitución Española: El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

Así que resumiendo, en Baleares respecto a la lengua tenemos el deber de conocer el castellano y el derecho a usar cualquiera de los dos idiomas cooficiales, catalán y castellano. Conviene tener esto claro porque los que usan el idioma como arma política, los “talibanes lingüísticos”, lo ignoran por norma.



Quede claro que en esta comunidad autónoma gozamos en este aspecto de una situación verdaderamente privilegiada y que algunos de los que nos gobiernan también se empeñan en ignorar. El bilingüismo implica una riqueza cultural por partida doble. La mayoría de los ciudadanos de nuestra Comunidad maneja los dos idiomas con fluidez y sin imposiciones. Eso es lo que hay que fomentar y promover. Intentar promocionar cualquiera de ellas menospreciando e ignorando a la otra es un gran error.

De igual manera considero que es un error importante y una cerrazón de miras significativa el hecho de que cualquier persona reniegue de alguno de los idiomas y su cultura asociada. Si haces eso no estás beneficiando la causa de una lengua, estás perjudicándote a ti mismo.

Y eso es lo que está haciendo la gente con complejos que sólo contempla la posibilidad de defender el catalán atacando el castellano. Su poca confianza en lo que defienden es patética y ello les lleva ha tomar unas medidas bastante ineficaces para defender la lengua de Cataluña. Prueba de ello es que a pesar de imposiciones, inmersión lingüística, subvenciones y todas las medias tomadas por el Govern de Illes Balears para eliminar el castellano de sus comunicaciones oficiales, el catalán está perdiendo hablantes de manera significativa.

Eso evidentemente asusta a los partidos que lo emplean para hacer política porque pierden influencia. Ello nos puede explicar lo que está pasando y que en medio de esta situación surja “casualmente” un auge de crispación en la que las “agresiones lingüísticas” por parte de los sanitarios copan las primeras páginas de los periódicos… ¿alguien piensa que todo eso es de verdad casual? ¿Alguien piensa que esto no es el principio de una oleada de denuncias en todos los sectores? ¿Alguien piensa que cualquiera de nosotros no puede ser víctima de una de esas denuncias lingüísticas?


jueves, 16 de septiembre de 2021

La imposición del catalán en Baleares

Ayer me encontré con este interesante artículo del Diario de Mallorca.

No podría ser de más actualidad. Son cosas que pasan cuando se utiliza le lengua para hacer política. Para dividir en vez de para comunicar. 


No seré yo el que niegue la potestad de los legisladores de decidir lo que se habla en una comunidad a golpe de decreto. Es más, reconozco que para ellos es muy práctico, pero reconocedme vosotros a mí que en determinadas circunstancias no es muy lógico.

Ley por ley, la Constitución Española dice que todos tenemos la obligación de conocer el castellano y el derecho a usarlo. También debemos recordar que la Constitución tiene un rango superior a las otras leyes y con esto no quiero propiciar una guerra legal, sólo decir que es mucho mejor tirar de sentido común que de leyes y que solo debemos recurrir a éstas cuando el sentido común falle, cosa muy frecuente últimamente.

Las lenguas se hablan, crecen y prosperan en función de su utilidad práctica. Pragmática dicen los lingüistas.

Luchar contra esa pertinaz tendencia de las lenguas a autogestionarse lleva a la frustración a muchos políticos que se empeñan en negar la realidad de la situación. Tomemos el ejemplo de Baleares. Vayamos al episodio más duro, por lo menos al que más podemos tener en la memoria, porque lo hayamos vivido o nos lo hayan contado nuestros padres o nuestros abuelos. Sí, me refiero al franquismo. Siento ser pesado.

lunes, 13 de septiembre de 2021

La Ley de “discriminación” Lingüística de Baleares

Desde mi perspectiva de observador sorprendido, pero lego en materia jurídica, hay leyes que me llaman mucho la atención. Leyes que se promulgan para reparar alguna injusticia, pero que acaban creando más agravios que los que pretendían solucionar.

No pretendo hablar de la “Ley de la Memoria Histórica”, pero no puedo resistirme a mencionar que la que tuvieron que cambiar el nombre porque la historia es tozuda y queda patente que antes, durante y después de la Guerra Civil ambos bandos cometieron barbaridades. Y como lo que se pretendía era reparar los crímenes del franquismo la tuvieron que renombrar  como “Ley de la Memoria Democrática”, porque lo que interesaba era airear los crímenes del fascismo, pero claro… el comunismo muy democrático tampoco es y en el bando republicano también hubo bastantes cosillas. Incluso las hubo antes de la guerra, cuando la República fue proclamada después de unas elecciones… municipales, que curiosamente no ganaron, pero bueno, eso son otras historias.

Lo mismo pasó en 2020 cuando la “Ley contra la violencia de género” pasó a ser la “Ley para erradicar la violencia machista”. Tal parece que de la primera denominación podría colegirse que también hay mujeres que podrían ser violentas con sus parejas y eso sería desviar la atención del tema. Mejor cambiarle el nombre y añadir unos matices que dejen bien clara su intencionalidad. Se suprime la presunción de inocencia para los varones y se aplican sanciones distintas para un delito según el sexo del delincuente. Sanciones más graves para los hombres, por serlo, a ver si alguien se va a despistar.

Pues muy bien, ya está, “nikelao”, ha quedado una ley preciosa. Con el hecho de que también sea anticonstitucional no nos vamos a poner ahora demasiado tikismikis ¿verdad?

Y creo que resulta obvio decirlo, pero abomino la violencia. Como persona me siento avergonzado de muchas cosas que ambos bandos hicieron en el marco de nuestra guerra civil, igual que me avergüenzo de los agresores que atacan, humillan, vejan o asesinan a sus parejas y reclamo que sobre ellos caiga todo el peso de la Ley. Lo que creo es que hacerlo mediante una ley anticonstitucional no sólo es contraproducente, además deja en entredicho la “causa justa” que pretendes defender.

Vaya, menos mal que he dicho que no iba a hablar de ellas ¿no? Vale, tienes razón, voy al lío y me meto con la Ley de Normalización Lingüística de Baleares, que es de lo que quería hablar.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Discriminación lingüística ¿quién defiende a los sanitarios?

Podría pensarse que en esta época de auge de las redes sociales no se puede tergiversar la verdad y salirse de rositas. Aunque los medios de comunicación oficiales avalen una postura, siempre hay observadores capaces de poner los puntos sobre las íes.

Esto viene a cuento de la tan comentada últimamente discriminación lingüística de la sanidad en Baleares. Ha tenido tanto eco que me cuesta creer que no sea una campaña orquestada. De hecho, según la noticia de Mallorca Diario, el Pacte se reunirá mañana lunes para tratar el tema.

Todo se debe a que dos personas han relatado en redes sociales que unos sanitarios no les han atendido en catalán y la mitad de la gente de las islas se ha rasgado las vestiduras mientras que la otra mitad calla.

Me vienen a la memoria otros casos similares. La dueña de una pizzería y las cajeras de un supermercado y una librería en Cataluña. O la dependienta de una tienda del RCD Mallorca en Palma. En todos los casos alguien las denunció, los radicales se apresuraron a poner el grito en el cielo porque se conculcaba su derecho a hablar catalán, pero en todos los casos hubo un efecto contrario de rebote a favor de las víctimas de estas denuncias y fue tal la que les cayó a los acosadores que tuvieron que cerrar sus cuentas.

sábado, 4 de septiembre de 2021

La indignación oficial no puede tapar la discriminación institucional

Según publica Última Hora, la secretaria autonómica de Universidad y Política Lingüística, Agustina Vilaret, está indignada con los casos de discriminación que se están viviendo en las islas. Dice que es algo que no se puede banalizar y que un solo caso sería inaceptable y tiene razón, pero curiosamente no se refiere al Govern o a la administración de Baleares en general, que desde los medios de comunicación, prensa, radio, televisión, redes sociales… sólo hablan en catalán, ignorando siempre la otra lengua cooficial, el castellano.

No, la señora Vilaret se refiere en concreto a dos profesionales sanitarios extranjeros que han cometido la terrible falta de trabajar aquí conociendo sólo una de las dos lenguas cooficiales, la más hablada por cierto en las islas y eso es lo que les duele. Pobres, aún no se han dado cuenta que contra el pragmatismo de los idiomas las imposiciones tienen un efecto contrario.

En su complejo de inferioridad y para explotar el victimismo no se sonrojan al tergiversar la realidad. Afirman por ejemplo: “La semana pasada, una enfermera del centro de salud de Campos dijo a un paciente que «va a necesitar usted que alguien le traduzca», según el relato del afectado”. Cuando lo que el afectado afirma es que él se negó a hablar en castellano a pesar de los esfuerzos del médico y la enfermera por entenderle y lo que la enfermera le dijo es que si él se seguía negando a hablar en castellano iban a necesitar un traductor. A mi juicio bastante paciencia tuvieron con una persona tan cerrada y bastante hicieron con curarle la herida a pesar de su actitud negativa. En este caso la agresión lingüística fue por parte del paciente hacia los sanitarios, pero no, eso no lo admitirán.

En este caso es el propio IB-Salut el que tenía que haber tomado la iniciativa de defender a sus profesionales, que cada vez tienen que sufrir con más frecuencia los ataque de los talibanes lingüísticos, pero eso aquí, con los políticos que nos “gobiernan”, hubiese sido mucho pedir. Mucho mejor agachar las orejas y dejar que sean los profesionales los que aguanten el chaparrón.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

La política lingüística balear y el rincón del vago

El otro día comentaba en una de las entradas de este blog lo patético que resulta que el propio Govern de Baleares justifique la utilización única del catalán argumentando que si quieres leer la información en castellano lo puedes hacer utilizando un traductor automático. ¿De verdad opinan eso? ¿Se sentirían satisfechos los catalanohablantes si la administración se comunicase sólo en castellano y se les dijese que si lo quieren en catalán que empleen un traductor? ¿No, verdad? Ni se les ocurre proponerlo porque sería una estupidez. Pues bien, igual de estúpido resulta que propongan que si alguien quiere leer los anuncios del Govern en castellano que emplee un traductor. Está tratando de manera diferente a los ciudadanos que gobiernan según la lengua que prefieren y eso señores míos se llama discriminación.

Además los traductores automáticos son una mala solución. Cometen múltiples errores que hay que supervisar y si no lo haces puedes caer en el ridículo como le ha pasado unas cuantas veces al Ayuntamiento de Palma.

Dicho consistorio se comunica casi exclusivamente en catalán en sus redes sociales. Ello a pesar de que la mayoría de los seguidores comentan sus publicaciones en español. Curiosamente, este hecho no parece ser interpretado por ellos como una señal de que sus ciudadanos emplean el castellano con naturalidad y de manera ciertamente mayoritaria. Al contrario, da la impresión de que se lo toman como un síntoma de que hay que seguir perseverando en la utilización del catalán hasta que la gente lo utilice también en sus respuestas.

Ese ayuntamiento también tiene una web de carácter oficial en la que sí facilitan el acceso a informaciones tanto en catalán como en español. A pesar de eso, no puede decirse que dicha web sea bilingüe, pues a buena parte de sus informaciones sólo puede accederse en catalán. Ello, si bien es legal por estar de acuerdo con la Ley de Normalización Lingüística de 1986 y la legislación propia surgida como desarrollos específicos de dicha Ley, es algo que como he comentado antes, genera en los ciudadanos una percepción de discriminación al constatarse que los propios gobernantes proporcionan un trato diferenciado a los hablantes de una u otra lengua.

Pero si esto nos puede llamar la atención, más lo hace aún el hecho de que algunas informaciones en español estén redactadas sin ningún cuidado, ni supervisión. Se encuentran plagadas de errores “mecanográficos” y otro tipo de incorrecciones. Como ejemplo adjuntamos unas capturas de pantalla de un artículo informativo sobre unas fuentes de agua potable que se instalaron en diversas calles.

La versión catalana tiene toda la información correcta, pero la versión en español está plagada de errores. Ello se debe a que esta versión se ha realizado utilizando un traductor automático y el resultado deja mucho que desear, como se puede comprobar en las mencionadas capturas de pantalla. 

El barrio de “Quitando”, “Cala Aposento” y el traductor automático del alcalde de Palma de Mallorca

AL ALCALDE DE PALMA Sr. Hila, me temo que a usted le pasa como al rey del cuento y nadie le ha dicho que va desnudo, por eso, ya que su cor...