En mi última entrada os hablaba de las agresiones de los talibanes lingüísticos y os comentada que en la próxima os daría algunos consejos prácticos por si queríais presentar telemáticamente una queja en la Oficina de Defensa dels Drets Lingüístics.
También os advertía que no debéis tener demasiadas esperanzas en el resultado de esa denuncia, pues siendo la Oficina un instrumento de la Direcció General de Política Lingüística para proteger los derechos de los catalanohablantes, aunque eso no lo admitan, ya os podéis imaginar que si os quejáis de una discriminación del castellano os van a hacer poco caso. Hay todo un aparataje legal con el objetivo de discriminarlo, así que la situación de la que te quejas probablemente esté amparada por la ley autonómica, sobre todo por la madre de todas las leyes discriminatorias, la Ley de Normalización Lingüística. Otro día tendremos que hablar de cómo cambiar eso.
Mientras tanto ¿de qué nos podemos quejar a esta oficina? Los castellanohablantes tenemos interiorizado y normalizado el hecho de que la administración se comunique en catalán e ignore el castellano. Atendemos al mensaje, nos olvidamos de la forma y no nos extrañamos. Por eso no nos quejamos, pero motivos no nos faltan. Os invito a contemplar todo con una mirada crítica, así caeréis en la cuenta de que sólo están en catalán…
- Los anuncios y cuñas publicitarias del Govern.
- Las web de muchos ayuntamientos.
- Los programas de actividades y fiestas que organizan el Govern, consells, ayuntamientos, asociaciones vecinales…
- Los carteles y directorios de edificios de la administración, incluso colegios.
- La correspondencia oficial que nos dirijan, incluyendo la documentación que nos puedan remitir.
- La señalización vial, incluso la toponimia.
Y bueno, muchas cosas más. Resumiendo y por no ser pesado, me molesta que todo lo que pago con mis impuestos ignore mi lengua, porque como mallorquín castellanohablante nadie me puede negar mi derecho a hablar mi lengua en mi tierra y eso es muy grave, sobre todo si es la propia administración la que lo hace.
Y hablando de ser mallorquín, también me he quejado del cambio que ha hecho en concreto el Ayuntamiento de Palma sustituyendo los nombres tradicionales en mallorquín de algunas calles por los nombres con ortografía catalana.
- carrer de s'aigo dolça …………….. carrer de l'aigua dolça
- carrer de s'Aranjassa ……………… carrer de l'Aranjassa
- passeig des Born ……………………. passeig del Born
- carrer de la Costa de sa pols .…. carrer de la Costa de la pols
- carrer d'en Morey …………………... carrer d'en Morei
- carrer del Puig de sa Talaia …….. carrer del Puig de la Talaia
- carrer de ses Salines ………………. carrer de les Salines
Y bueno, alguna más. Eso a mi juicio atenta contra lo que dice el mismo estatuto de autonomía respecto a proteger las modalidades lingüísticas propias de las islas.
Evidentemente tampoco me hicieron mucho caso. Bueno, ningún caso. Para ellos defender el mallorquín es de incultos “gonellas”. Esta postura es muy peligrosa y totalmente incompatible con lo que ellos presumen de proteger la cultura de Baleares. El castellano no se lo van a cargar pero el mallorquín… No hay peor cuña que la de la propia madera. Me sorprende mucho que los “intelectuales” de las islas no se den cuenta de ello.
Bueno, motivos de queja en el ambiente crispado que vivimos puede haber muchos. Vosotros decidiréis si merece la pena elevar una denuncia. Si decidís que sí, el procedimiento para hacerlo telemáticamente es éste.





