Estos días se ha hablado mucho de la anulación del decreto de 8/2018 que regulaba el nivel de catalán que debían acreditar los profesionales de la sanidad en Baleares, resumiendo, tenían que acreditar un nivel B1 y había dos años para ello, de lo contrario no promocionan ni pueden acceder a los beneficios de la carrera profesional.
No es que el B1 sea un nivel muy alto, no es que dos años sea un plazo reducido para conseguirlo, pero muchos profesionales se han sentido incomodados por esa exigencia, por esa “espada de Damocles” pendiendo sobre sus cabezas. Un profesional de la sanidad tiene que estar actualizando constantemente sus conocimientos y la salud de los pacientes depende de ello. Añadir a eso unos requisitos impuestos no siempre se recibe de buen grado y más en el ambiente de crispación que ha creado el “Govern” de Baleares con su política lingüística empeñada en la imposición del catalán.
Bueno, el decreto se ha anulado ¿en qué situación están las exigencias lingüísticas ahora? Pues los trabajadores de la sanidad pública pasan a ser regulados por la Ley 4/2016 de la Función Pública en Baleares. Según ella se exige un nivel de catalán B2 o C1, dependiendo de la categoría, como requisito para acceder al puesto. Es decir, mayor nivel y sin periodo de latencia para conseguirlo. O lo acreditas de entrada o no accedes a la plaza, aunque seas premio Nobel de medicina.
A mí todo esto me recuerda a lo de susto o muerte.
- ¿Qué prefieres, susto o muerte?
- Susto.
- ¡Uuuuuhhhhhhh!
- ¡Ay! ¡Que susto!
- ¡Ah! Haber pedido muerte.
- ¿Qué prefieres, decreto del catalán en la sanidad o ley de la función pública?
- ¿Decreto? Uy no, vaya susto.
- ¡Ah! Haber pedido ley de función pública.
Efectivamente, si el decreto es un susto y la ley es la muerte alguno pensará “pues los sanitarios han hecho un pan como unas tortas. Han salido de Guatemala para ir a Guatepeor”. Desde una posición simplista eso es totalmente cierto, pero haber aceptado el decreto significaría aceptar la instauración oficial de un chantaje. “¡Eh! Tranquilito y no protestes con el B1 porque como te pongas tonto te aplico el B2 o el C1, que si no quieres taza te voy a dar taza y media. Tú verás”.
Evidentemente a nadie nos gusta que nos chantajeen y en algún momento hay que decir ¡basta!. A pesar de que eso signifique asumir una situación más incómoda. Aunque pensémoslo bien. La situación verdaderamente incómoda la tiene ahora el “Govern” de Baleares.
Hace poco vimos como el IB-Salut estaba buscando médicos con anuncios en castellano en Twitter. Lo inusual de la técnica nos revela la necesidad real que subyace en el fondo del mensaje. Necesitamos médicos y ya no sabemos cómo conseguirlos. Solución, hacemos un anuncio atrayente. Ven a Baleares, te necesitamos, esto es muy bonito, se vive muy bien y te recibiremos con los brazos abiertos.
Además, se da el caso paradójico que el mensaje está redactado en castellano, cosa que sorprende porque todos los mensajes institucionales que se transmiten a través de medios de comunicación y redes sociales se hacen exclusivamente en catalán. Por ejemplo, durante la pandemia en todos los mensajes, anuncios, comunicados, consejos, avisos… que se han hecho en estos medios se ha utilizado exclusivamente el catalán. En Estados Unidos, los avisos de los huracanes, por ejemplo, los hacen hasta en chino y desde luego en español, porque lo importante es que en una situación de emergencia los entienda claramente todo el mundo. Lo contrario sería una actitud negligente.