martes, 14 de diciembre de 2021

Inmersión lingüística y apartheid

Recientemente he escuchado a varios políticos calificar de “apartheid” la política lingüística de la Generalidad catalana. Bien, por muy despreciable que sea esa política, el apartheid es otra cosa. 

A mediados del siglo pasado, Max Eiselen, prominente etnólogo y lingüista sudafricano, defendía que la educación no tenía que hacer de los bantúes buenos europeos sino buenos bantúes. Esa afirmación amable y respetuosa con la cultura aborigen curiosamente sirvió de justificación para instaurar el apartheid en Sudáfrica.


Lo que hicieron los sudafricanos entonces es algo muy distinto a la que está pasando en Cataluña. En Sudáfrica se sometió a los nativos, bantúes, a una segregación educativa y social, excluyéndoles de los privilegios de los que disfrutaba la élite dominante, de origen europeo.

Fruto de esa educación los europeos serían unos buenos europeos y los bantúes unos buenos bantúes. Cada uno tendría unos roles sociales diferenciados y no se mezclarían.

Salvando las distancias, siempre me acuerdo del ejemplo sudafricano cuando pienso cómo debe ser la educación en un territorio bilingüe. Cada uno se puede equivocar como quiera pero luchar por una educación separada, por mucho que cada familia elija libremente la lengua en la que educar a sus hijos creo que no es la mejor solución. Eso sería un “autoapartheid” y por muy cómodo que parezca en un principio, a la larga es perjudicial pues nos llevaría a tener dos comunidades monolingües en un mismo territorio, con las dificultades de convivencia que ello generaría.

El barrio de “Quitando”, “Cala Aposento” y el traductor automático del alcalde de Palma de Mallorca

AL ALCALDE DE PALMA Sr. Hila, me temo que a usted le pasa como al rey del cuento y nadie le ha dicho que va desnudo, por eso, ya que su cor...