Os recomiendo leer este interesante artículo de ABC y reflexionar sobre él.
Cierto es que el entusiasmo por el “procés” hace tiempo que desapareció, pero con entusiasmo o sin él, el “prusés” va a ser algo que siempre va a estar ahí. Nos tenemos que acostumbrar a ello, como al coronavirus.
De vez en cuando aparecerán nuevas cepas para recordarnos que sigue ahí, que no podemos relajarnos.
El victimismo lingüístico es una de esas cepas. No es nada nuevo, pero lo sacan a relucir cada vez que la situación empeora.
Lo han utilizado muchas veces para justificar la discriminación del castellano y... siempre funciona. Siempre encuentran acomplejados que, presa del miedo, se convierten en opresores. En gente que impone el catalán y discrimina el castellano como único sistema de defender la “lengua propia”. ¡Qué fácil es manipular usando el miedo!
El miedo es irracional y no responde a los argumentos de la lógica, por eso las personas, cuanto más acomplejadas y atemorizadas están, con más dureza aplican las medidas de imposición y discriminación. Es la única vía que se le ocurre a su mermado entendimiento.
Los pobres no se dan cuenta que así lo único que consiguen es generar odio. Que el catalán se vea como una lengua represiva y por contra el castellano como una lengua mucho menos problemática y bastante más útil.